sábado, 16 de mayo de 2026

Aferrado a tu respuesta

 


" A ti, oh Jehová,

levantaré mi alma."


Salmo 25: 1





" Encamíname en tu verdad,

y enséñame, porque

tú eres el Dios de mi salvación;

en ti he esperado todo el día."


Salmo 25: 5

 
 Este salmo de David es un mensaje de súplica por parte del orante quien se encuentra sumido en un estado emocional de absoluta aflicción, angustia y soledad ante el amenazante incremento de las adversidades que lo agobian: "Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen" (Salmo 25: 19).

 Entonces, antes de pretender directamente emitir una respuesta personal proporcional para afrontar con eficacia aquello que lo está afectando para vencerlo, prefiere llamar primero a Jehová para que sea El quien reoriente su proceder sin llegar a sucumbir ante sus adversarios: "Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos " (Salmo 25: 2).

 El suplicante depende completamente de la contestación del Señor, a la que se aferra como Israel. De modo que su Dios es misericordioso, piadoso, bondadoso, recto, orientador, íntegro. Consciente de sus errores pasados, le pide que lo mire con bondad, permitiéndole la gracia de recibir su inmediata dirección ante su asediada experiencia: "porque tú eres el Dios de mi salvación, en ti he esperado todo el día" (Salmo 25: 5).
 
 Rico en misericordia con su nación consagrada

 El Dios Padre tiene una especial inclinación afectiva hacia su nación, ya que ella está en sí misma consagrada a El en todos los tiempos, estaciones y momentos.

 Por lo general son personas que lo glorifican continuamente, son fieles a su Palabra, le temen, guardan sus preceptos procurando tener el modo de vida que le agrada. Por ello le concede las peticiones a sus hijos cuando su proceder está a tono con sus propósitos: "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto" (Salmo 25: 14).

 La profunda enseñanza que transmite este salmo es la de priorizar al Altísimo frente a toda experiencia amenazante muy superior a nuestras posibilidades de resolución. En lugar de contrariados encerrarnos por dentro intentando por nosotros mismos encarar la amenaza a nuestra manera, tengamos la humildad de aceptar nuestros propios límites humanos; la solución no siempre está a nuestro alcance en cambio para el Todopoderoso nada es muy grande, difícil, grave o imposible de resolver. Su poder es infinito.

 No olvidemos nunca que el "Rico en misericordia" es un ser de honor por lo cual no deja a nadie que en El confía sumergido en la tristeza, confusión, infortunio o desarraigo. Su amor inagotable siempre se manifiesta en su tiempo con su singular respaldo: "Quién es el hombre que le teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger" (Salmo 25: 12).

Duinka Leal


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