Mostrando entradas con la etiqueta Salmos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salmos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Una feliz humanidad

























"Canten al Señor,
ustedes sus fieles,
alaben su santo nombre."

Salmo 30: 4

"Pues su ira dura solo un instante,
pero su favor perdura toda una vida!
El llanto podrá durar toda la noche,
pero con la mañana
llega la alegría."

Salmo 30: 5

 Este precioso salmo de canción es un hermoso texto de alabanza a Jehová ante el templo sagrado para adorarle. También lo es de Acción de Gracias al Eterno Ayudador del hombre que cree en El y que ha sufrido terribles dolencias, por lo que no le ha quedado más salida que refugiarse únicamente en el Padre celestial para, con su ayuda, lograr trascender esas duras circunstancias.

 El texto comienza con una expresión de exaltación por haberle concedido el triunfo frente a las adversidades, devolviéndole la vida y la salud al impedirle la muerte en la fosa: "Te exaltaré, Señor, porque me rescataste; no permitiste que mis enemigos triunfaran sobre mí. Oh Señor mi Dios, clamé a ti por ayuda, y me devolviste la salud. Me levantaste de la tumba, Oh Señor, me libraste de caer en la fosa de la muerte" (Salmo 30: 1 - 3).

 Con un ánimo alegre convoca a su comunidad a alabarle congregados, ya que es la fuente de alegría y consuelo tras la aflicción: "¡Canten al Señor, ustedes los justos! Alaben su santo nombre" (Salmo 30: 4).

 "Pues su ira dura solo un instante; pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría" (Salmo 30: 5)

 El salmista manifiesta claramente la conciencia de la transitoriedad característica de las duras pruebas de la vida, aunque sean procesos inevitables que debemos sufrir es menester tener bien presente que el inagotable amor del Señor de alguna manera se manifiesta asistiéndonos, y luego lo hará derramándonos un caudal de bendiciones muy superiores al dolor sufrido. El nos acompaña tanto en la tristeza como en el sufrimiento, nunca se olvida de nosotros.

 Bajo esta consideración, adquirir la comprensión del tiempo de Dios es esencial para quienes deseamos alcanzar una sólida madurez espiritual. Todos deseamos que las épocas de dificultades, penurias y aflicciones sean bien breves y los tiempos de dicha, triunfos, felicidades y prosperidad sean los más largos posibles, como lo comparte el salmista sin embargo es preciso desarrollar la paciencia en la oración, la tolerancia, la humildad, la entereza y la integridad personal cuando nos toca afrontar las temporadas difíciles las cuales, gracias a lo expresado en este salmo, siempre serán de naturaleza momentánea para la gloria del Altísimo, dueño del tiempo.

 Para concluir, nunca olvidemos que Jehová es el Dios de la esperanza y El siempre está en capacidad de cumplir absolutamente aquello que ha visionado para nosotros. El sabe cómo, cuándo, dónde y para qué se le pondrá término a esos áridos períodos de duelo o tristeza a fin de que le glorifiquemos con las múltiples alabanzas llenas de gratitud, alegría y gozo espiritual propias de una feliz humanidad: "Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría, para que yo te cante alabanzas y no me quedé callado. Oh Señor, mi Dios, ¡por siempre te daré gracias! (Salmo 30: 11 - 12).


Duinka Leal

domingo, 16 de agosto de 2026

Hallando reposo solamente en ti


"Oyeme, Señor,
porque apacible es tu misericordia;
mírame conforme a la multitud
de tus miseraciones."

Salmo 69: 16

"Entonces alabaré el nombre de Dios
con cánticos, y lo honraré
con acción de gracias."

Salmo 69: 30


 Este alegórico salmo histórico de súplica refleja la fidelidad del pueblo de Israel a su Dios Jehová durante los duros tiempos de asedio, destrucción, caída y luego cautiverio del pueblo hebreo por parte de las fuerzas adversarias pertenecientes al reino de Babilonia.

 Ante la dolorosa experiencia de ser un prisionero

 En este relato el salmista sufre la dolorosa experiencia de ser un prisionero del poder enemigo como indudablemente se encontraba su nación: "Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie..." (Salmo 69: 2); "Sácame del lodo, y no sea yo anegado; sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me trague la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca" (Salmo 69: 14 - 15).

 En tiempos antiguos existían espacios subterráneos que eran utilizados como reservorios de agua al igual que como calabozos para arrojar allí a los presos. Durante la sequía, el suelo de estas mazmorras quedaba cubierto de lodo a veces con excremento. El individuo ahí aprisionado no podía ni sentarse ni permanecer de pie, quedando atrapado con una parte de su cuerpo sumergida. También estas prisiones tenían una entrada que se cerraba empleando una gran piedra redonda; cuando los oficiales de guardia la cerraban el detenido en la fosa permanecía totalmente a oscuras, sin casi aire, excluido de toda interacción humana o posibilidad alguna de escapar.

 En épocas de lluvia, desde luego que el nivel del agua subía en estas estructuras localizadas bajo tierra lo que obligaba al reo a permanecer de pie o flotando en la oscuridad para no fallecer por ahogamiento: "Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma...la corriente me ha anegado" (Salmo 69: 1 - 2).

 Como un ser afligido clama a su Señor en medio de una angustia o desesperación absoluta, ya que en nadie encuentra una expresión de solidaridad: "La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado; y esperé quién se compadeciera de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé" (Salmo 69: 20); "En cambio de comida me dan veneno y me ofrecen vinagre para la sed" (Salmo 69: 21).

 La experiencia carcelaria estaba desprovista de cualquier tipo de afectividad o consideración humana; tan solo a quienes se les permitía podían recibir ayuda alimentaria por parte de amigos o familiares. A los prisioneros de guerra condenados así se les negaban completamente los auxilios humanitarios, los conducían a la muerte por inanición, deshidratación, o les daban alimentos en descomposición, comida con heces o líquidos amargos.

 Sin embargo, pese a no hallar respuestas inmediatas a su terrible aflicción el reo conserva la integridad de su espíritu al acudir al refugio de la presencia de Jehová Sadday, el Todopoderoso, su esperanza, su ayudante, el Vencedor que nunca le falla a sus fieles aunque se sientan casi hundidos: "Porque el Señor oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros" (Salmo 69: 33).

 Una brillante visión en medio de la agonía del presidio

 Si hay algo que debemos aprender ante este tipo de experiencias es, sin duda, a primeramente no abandonarse ante los estados de soledad absoluta que nos pueden producir terceros concientemente, con la intención de que quedemos presos en el alma sin que nadie se apiade de nosotros. Aún en la peor experiencia de encierro personal a la que se nos haya inducido busquemos en Dios todas las salidas por venir: El es grande, sensiblemente misericordioso y puede lograr con su poder sobrenatural que quede sin efecto real cualquier propósito de destrucción, aislamiento, desolación o desconsuelo en nuestras vidas.

 También el Padre eterno tiene la hermosa visión de un brillante futuro para sus seguidores; sus pensamientos son trascendentes, liberadores, bondadosos, restauradores, luego de haber trascendido con Su ayuda las pruebas vividas.

 A Jerusalén la anheló nuevamente habitada, y a las ciudades de Judá reedificadas, con sus lugares desolados levantados, con la infinita alegría de los humildes: "Los humildes verán a su Dios en acción y se pondrán contentos; que todos los que buscan la ayuda de Dios reciban ánimo" (Salmo 69: 32); "Pues Dios salvará a Jerusalén y reconstruirá las ciudades de Judá. Su pueblo vivirá allí y se establecerá en su propia tierra" (Salmo 69: 35).

Duinka Leal




jueves, 16 de julio de 2026

Con la mirada en el cielo





"A ti alcé mis ojos,
a ti que habitas en los cielos"

Salmo 123: 1

 "Amado Señor, Dios Padre, alzo mi vista al cielo, tu hogar, anhelando la radiante luz de tu presencia que todo lo ilumina, todo lo trasciende, todo lo supera. Como siervo fiel me quedo esperando la respuesta de tu misericordia con la mirada puesta en lo alto, sabiendo que sabes ayudar a los humildes que padecen duras circunstancias de aflicción las cuales por sí mismos nunca podrán resolver: "Ten misericordia de nosotros, oh Señor; porque estamos muy hastiados de menosprecio" (Salmo 123: 3).

 Este salmo nos enseña a levantar la vista hacia el lugar en donde habita el Altísimo especialmente cuando las experiencias terrenales sean muy opresivas al punto de no encontrar ninguna solución posible que nos alivie la existencia.

 Favorablemente, el Eterno, para quien no hay imposibles, es un ser de honor quien ve de cerca al creyente de humilde corazón, por lo que siempre tendrá una satisfactoria respuesta concedida desde su altura espiritual.


Duinka Leal

martes, 16 de junio de 2026

En quien reina la justicia y la rectitud


" Porque el justo Señor 

amó la justicia,

al recto mirará su rostro."


Salmo 11: 7

 
 Este salmo de instrucción que exhorta a seguir la justicia y la rectitud espiritual inicia con una dedicatoria a Jehová llamándolo el "Vencedor", en quien el salmista se identifica plenamente particularmente en tiempos de adversidades.

 En este sentido, seguir fielmente a Dios significa desarrollar en nosotros las virtudes que El desea que cultivemos, de modo que nuestro proceder sea de su agrado como expresión de amor y reverencia. El Padre ama la justicia y el recto proceder, por tanto siente un amor muy especial por aquellas personas inclinadas a ser justas y rectas en sus vidas cotidianas.

  Honrar la justicia y la rectitud es amar a Dios

 Querer ser justos y rectos representa abrazar valores supremos los cuales nos ayudarán a actuar con equidad, altitud, equilibrio, mesura, a la manera que el Altísimo aspira que procedamos para convertirnos en agentes de paz y bendiciones. Para ser así debemos:

 * Darle a El la prioridad: ante todo primero Dios y lo que a Él pertenece en nuestra alma, mente, experiencia ordinaria, en el día a día.

 * Considerémonos sus hijos comportándonos como a Él le agrada: pensando y actuando siempre en lo que sea lleno bondad, luz, vida, paz, amor, misericordia, santidad, haciéndonos dignos de su gracia.
 
 * Reafirmar lo espiritualmente fructífero que pueda haber en nosotros por medio de acciones inspiradas en la Palabra: así somos personas sinceras por dentro y por fuera procediendo de acuerdo con las Sagradas Escrituras en espíritu y en verdad.

 * Ser seres humanos éticos: un adecuado sentido de la justicia y rectitud nos guía a tomar las decisiones correctas ante situaciones que requieran fijar posiciones conclusivas favorecedoras de la paz o restauradoras de la armonía, poniéndole término a situaciones de conflicto.

 * Tener una absoluta confianza en el Señor aunque estemos amenazados por el derrumbe y la adversidad. Debemos ratificarle nuestra total confianza, nunca huir de lo que nos afecta como si estuviéramos desprovistos de su asistencia: "En el Señor he confiado. ¿Cómo dices a mi alma: Escapa al monte cual ave?" (Salmo 11: 1). Tengamos en la actitud de espera la manifestación de nuestra fe.

 * Nunca proceder contra alguien a sus espaldas, ni dirigirnos a hurtadillas para tomarlo por sorpresa, ni saquearle sus bienes o pertenencias personales con o sin violencia: de acuerdo al salmista esto es algo aborrecible para Dios, en quien siempre reina la justicia y la rectitud.

 * Recordarnos siempre que somos sus amados, descendientes espirituales del patriarca Abraham, su fiel nación: esto fortalece nuestra identidad esencial con Dios Padre eterno, lo que hace más firme en nosotros los principios de justicia y rectitud.

 Siempre tengamos presente que amar lo que Dios ama nos acerca mucho al Señor, quien habita entre nosotros a través de su Espíritu, aunque se encuentre en su templo celestial. El prueba al justo desde su amor inefable para luego, una vez superada la experiencia, le dedica amorosamente su atención a fin de bendecirlo con la gratísima percepción de su presencia.




Duinka Leal

sábado, 16 de mayo de 2026

Aferrado a tu respuesta

 


" A ti, oh Jehová,

levantaré mi alma."


Salmo 25: 1





" Encamíname en tu verdad,

y enséñame, porque

tú eres el Dios de mi salvación;

en ti he esperado todo el día."


Salmo 25: 5

 
 Este salmo de David es un mensaje de súplica por parte del orante quien se encuentra sumido en un estado emocional de absoluta aflicción, angustia y soledad ante el amenazante incremento de las adversidades que lo agobian: "Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen" (Salmo 25: 19).

 Entonces, antes de pretender directamente emitir una respuesta personal proporcional para afrontar con eficacia aquello que lo está afectando para vencerlo, prefiere llamar primero a Jehová para que sea El quien reoriente su proceder sin llegar a sucumbir ante sus adversarios: "Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos " (Salmo 25: 2).

 El suplicante depende completamente de la contestación del Señor, a la que se aferra como Israel. De modo que su Dios es misericordioso, piadoso, bondadoso, recto, orientador, íntegro. Consciente de sus errores pasados, le pide que lo mire con bondad, permitiéndole la gracia de recibir su inmediata dirección ante su asediada experiencia: "porque tú eres el Dios de mi salvación, en ti he esperado todo el día" (Salmo 25: 5).
 
 Rico en misericordia con su nación consagrada

 El Dios Padre tiene una especial inclinación afectiva hacia su nación, ya que ella está en sí misma consagrada a El en todos los tiempos, estaciones y momentos.

 Por lo general son personas que lo glorifican continuamente, son fieles a su Palabra, le temen, guardan sus preceptos procurando tener el modo de vida que le agrada. Por ello le concede las peticiones a sus hijos cuando su proceder está a tono con sus propósitos: "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto" (Salmo 25: 14).

 La profunda enseñanza que transmite este salmo es la de priorizar al Altísimo frente a toda experiencia amenazante muy superior a nuestras posibilidades de resolución. En lugar de contrariados encerrarnos por dentro intentando por nosotros mismos encarar la amenaza a nuestra manera, tengamos la humildad de aceptar nuestros propios límites humanos; la solución no siempre está a nuestro alcance en cambio para el Todopoderoso nada es muy grande, difícil, grave o imposible de resolver. Su poder es infinito.

 No olvidemos nunca que el "Rico en misericordia" es un ser de honor por lo cual no deja a nadie que en El confía sumergido en la tristeza, confusión, infortunio o desarraigo. Su amor inagotable siempre se manifiesta en su tiempo con su singular respaldo: "Quién es el hombre que le teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger" (Salmo 25: 12).

Duinka Leal


jueves, 16 de abril de 2026

La infinita misericordia del Señor

 




"Alabad al Señor,
porque es bueno;
porque para siempre
es su misericordia."

Salmo 107: 1

"Alaben al Señor
por su misericordia;
y sus maravillas
para con los hijos de Adán."

Salmo 107: 8

 El precioso salmo 107 destaca la misericordia del Señor Jehová manifestada como respuesta a las súplicas de su pueblo en medio de circunstancias que le han originado un gran pesar, por lo cual el salmista les solicita a sus siervos la realización de alabanzas, que ellos difundan con alegría las proezas que el Altísimo ha hecho para con sus creyentes; que sea exaltado ante su comunidad y alabado con júbilo en presencia de los ancianos congregados.

 La misericordia del Altísimo: compasiva, redentora, restauradora

 La palabra misericordia quiere decir "amor compasivo" el cual se apiada de la persona que está sufriendo una dura situación de necesidad, fragilidad emocional o vulnerabilidad colectiva, únicamente capaces de ser superadas por la intervención directa del Padre celestial, "el Dios que ve y oye" a sus fieles durante difíciles momentos de aflicción. Etimológicamente el término procede del latín "misereor" que quiere decir tener compasión, y "cordis", que significa corazón. La misericordia representa una de las cualidades esenciales del Señor.

 La acción misericordiosa de  Dios presenta un atributo redentor así como restaurador, de liberación de aquello que está oprimiendo, asfixiando o limitando a ese ser humano a objeto de renovarle la experiencia de acuerdo a las disposiciones divinas, a la sagrada voluntad de Aquel que nos mira con amor por causa de nuestras limitaciones naturales para resolver episodios críticos que se nos presentan en la vida.

 "Los hijos de Adán": los descendientes del primer ser humano creado por el Señor

 
 El salmo hace referencia repetidas veces a la expresión "los hijos de Adán", primer hombre creado del polvo por el Señor recibiendo luego su aliento de vida; concebido a su imagen y semejanza a los fines de que cuidara y gobernara a su creación; progenitor de la humanidad entera destinado a multiplicar la especie humana.

 En particular, el salmista hace alusión a la nación de Israel en los tiempos del éxodo de los habitantes hebreos desertores de Egipto hacia la "Tierra prometida": "Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en dónde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Y clamaron al Señor en su angustia, los libró de sus aflicciones" (Salmo 107: 4 - 6).


  Lo que Dios hace cuando se le invoca con sinceridad

 
 Atendiendo al salmo, Dios obra por nosotros cuando sinceramente se le clama para liberarnos de la calamidad:

 * Nos produce una liberación, una ruptura de la anterior relación causa - efecto hacia una nueva experiencia llena de Su gracia: "Luego que clamaron al Señor en su angustia, los libró de sus aflicciones" (Salmo 107: 13).

 * Nos muestra la dirección correcta que debemos seguir hacia lo destinado por El para nosotros: "Los dirigió por el camino derecho, para que vinieran a la ciudad de habitación" (Salmo 107: 7).

 * Nos da de su plenitud hasta quedar satisfechos: "Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien el alma hambrienta" (Salmo 107: 9).

 * Nos traslada a un nuevo espacio reflejo de sus aspiraciones: "Los sacó de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones" (Salmo 107: 14). Dios es el único dueño de todos los espacios existentes en el universo y sabe, ciertamente, cuál debe ser nuestra próxima dimensión de desenvolvimiento más que ninguna otra persona. Por ello debemos aprender a esperar pacientemente en El, mientras a su debido tiempo nos va revelando su propósito.

 * Nos asiste destruyendo por nosotros aquello imposible de combatir por nuestras propias fuerzas: "Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro" (Salmo 107: 16).

 * Nos bendice a través de la virtud sanadora liberadora de sus Sagradas Escrituras: "Envío su palabra, y los curó, y los libró de sus sepulturas" (Salmo 107: 20).

 * Nos favorece orientando de nuestro lado el orden o el movimiento de las circunstancias, o los siguientes procesos decisionales. Cuando le pedimos ayuda al Señor frente una situación irresoluble para nosotros, El sabrá cómo proceder, algo que nosotros no sabremos hasta que nos llegue el justo momento de conocer su respuesta: "Hace parar la tempestad en sosiego, y sus ondas cesan. Se alegran luego porque se reposaron; y El los guía al término de su voluntad " (Salmo 107: 29 - 30).

  * Nos conduce donde podemos ser fructíferos en el contexto elegido por El para que podamos ser espiritualmente benefactores, prósperos, expansivos: "y siembran campos, y plantan viñas; y rinden fruto de aumento. Y los bendice, y se multiplican en gran manera..." (Salmo 107: 37 - 38), ya que es el Divino plantador.

 Similar a "los hijos de Adán", sin duda es todo un honor considerarnos dependientes de Dios, de su inmensa misericordia, en especial durante etapas áridas por las que hemos tenido que atravesar, lo que representará una valiosa oportunidad para desarrollar una fe más sólida que le otorgue mayor firmeza a nuestro espíritu.


Duinka Leal


lunes, 16 de marzo de 2026

Querer la santidad

"Al Señor cantaré en mi vida;

a mi Dios diré salmos mientras viviere.

Me será suave hablar de El;

yo me alegraré en el Señor."


Salmo 104: 33 - 34


 Este hermosísimo salmo de alabanza nos da a conocer con mayor amplitud cualidades del Señor:

 * Dios de luminosidad resplandeciente: el Altísimo es un Rey celestial cuya luminosidad resplandece en los cielos y se expande hacia la tierra. Dios es luz, expansiva e imponente; iluminadora, purificadora, disolvedora de sombras; trascendental, infinita y eterna, su propósito inicial hacia su creación. Cada vez que nos sintamos ensombrecidos por algo y lo invoquemos, lo primero que el Señor hace es llegar con su luz a transformar con ella la experiencia, según su visión espiritual.

 * Dios de orden y ubicación de las fuerzas naturales: Jehová Dios, además de crear el universo, coloca cada uno de los elementos en su debido lugar a objeto de que cumplan con la función para la que han sido concebidos. Tanto las aguas, las nubes o el viento cumplen el propósito que la divinidad les ha asignado porque ante todo son los medios del Señor producidos para Su glorificación.

 * Dios de un reino celestial: Jehová es un supremo Arquitecto cuyos cielos y estructura celestial fundada sobre la tierra, ha sido diseñada por El mismo; da vida a su cuerpo angelical, que lo acompaña y obedece, de acuerdo con su grado angélico. El guía su evolución y los puede llevar a ser "de ángeles a espíritus", o hacer "sus ministros fuego flameante" (Salmo 104: 4).

 * Dios firme sostenedor de su creación: como El es lo inmutable, todo lo creado por El también lo es. Dios es el cimiento esencial de aquello que ha construido, ya que contiene en sí mismo su propia esencia. Con eso se refiere el salmista a la solidez de la tierra, a la consistencia de las montañas, o a la resistencia de los montes.

 * Dios proveedor de sus especies: el Señor gobierna los elementos de la naturaleza para nutrir a sus especies, asegurando su supervivencia y preservación. Es el amado "Jireh", es decir, "El que provee". De modo que El envía las aguas como fuentes, arroyos, lagos, cascadas, mares, etc., para alimentar a los animales y al hombre; adecuando con su humedad los suelos, preparando los cultivos de sus frutas o vegetales: "El que hace producir el heno para las bestias; y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra" (Salmo 104: 14).

 * Dios sobrenatural fuente de felicidad: el Padre celestial nos concede el honor de disfrutar del vino, del aceite, del pan y de todo lo que satisface las necesidades espirituales y corporales porque El nos quiere hacer felices. El quiere compartir con sus ciudadanos la plenitud que merecen aquellos que se deleitan con su palabra, siguiendo fielmente sus preceptos.

 * Dios, creador del tiempo: el Iluminador creó el sol, la luna, las estrellas y con esto dio origen al tiempo, con sus días y sus noches.

 * Dios de vida, muerte y renuevo: en El está fundado el principio del inicio y el fin de toda existencia, así como el renuevo: "Escondes tu rostro, se turban; les quitas el espíritu, dejan de ser, y se tornan en su polvo. Envías tu espíritu, se crean; y renuevas la faz de la tierra" (Salmo 104: 29 - 30).

 De la grandiosidad, la majestuosidad, la nobleza del corazón del Señor nos habla este cálido e ilustrativo salmo, con una exhortación a alabarle, a bendecirle, a glorificarle, a agradecerle ser Aquel que le ha dado sentido a nuestro existir, inclinándonos con humilde disposición a querer la santidad: "Sea la gloria del Señor para siempre; alégrese Señor en sus obras" (Salmo 104: 31).

Duinka Leal




lunes, 16 de febrero de 2026

Porque eterno es su trono

 














"Tu trono, oh Dios,
eterno y para siempre,
vara de justicia,
la vara de tu reino."

Salmo 45: 6

 Lleno de poesía, lirismo y emotividad, el salmo 45 describe la experiencia del amor romántico manifestado en dulces melodías con cánticos especialmente dedicadas a Dios y a su rey, ambos generadores de memorables e inapreciables momentos de celebración, felicidad y afectividad.

 "Al Vencedor: sobre Sosanim (lirios), a los hijos de Coré: Masquil: canción de amores" (Salmo 45)

 Al inicio, el texto indica que el salmo está dirigido "Al Vencedor: sobre Sosanim (lirios), a los hijos de Coré: Masquil: canción de amores". Esto quiere decir que es una composición plena de romanticismo que trae consigo una intención formativa, exaltadora del heroísmo del rey de Israel quien ha triunfado en una de sus recientes batallas.

 Expresándole su afectuosa admiración lo rodea de lirios "Sosanim", es decir, "Shoshannim", flor que en la cultura hebrea simboliza la pureza del amor, la elegancia, la belleza y majestad asociada a su reino. Igualmente, al término se le atribuye una obra musical creada mediante un instrumento que lleva el mismo nombre.

 Los hijos de Coré eran los que conformaban la familia de los levitas, quienes además de dedicarse a la instrucción religiosa eran los responsables de  organizar e interpretar los cantos de alabanza y adoración a Jehová en el templo.

 "Amaste la justicia y aborreciste la maldad; por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de gozo más que a tus compañeros" (Salmo 45: 7)

 En virtud de lo compartido por el salmista, el máximo gobernante del pueblo israelita era una persona a quien el Bendito, mirándolo con amor desde su trono celestial, le derramó su gracia a modo de deferencia por su obediencia, adhesión, reverencia y apoyo incondicional a sus preceptos.

 Naturalmente, esto se vio reflejado en su experiencia con triunfos militares, paz ciudadana, expansión territorial, mayores intercambios comerciales, incremento de sus riquezas naturales, prosperidad a sus pobladores, la continuidad de su gobierno a sus descendientes al igual que encuentros sociales con nuevas relaciones, entre las cuales en muchos casos surgieron bonitos romances que acabaron en bodas.

 En tiempos antiguos, la conquista de nuevos espacios le confería al rey y a su corte mayores dominios; hacían actos solemnes de audiencia a otros jefes de gobierno quienes presentaban a sus hijas con cándidas intenciones sentimentales en un cálido ambiente de hermandad. En esa época los reyes podían tener varias esposas y concubinas, de quienes procedían sus numerosas familias.

 Este salmo es muy alegórico a cómo es la relación del Padre eterno con su fiel linaje. El Poderoso en batallas sabe recompensar con agradables estaciones al alma humilde que lo sigue en distintas etapas de su vida; El siempre nos enseña que está dispuesto a tener gestos bondadosos para con nosotros, ya que desea construir lazos firmes de cariño imperecedero. Su amistad es, sin duda, la mayor de las bendiciones.

 El sublime "Libro de los Salmos" nos transmite que de la misma manera que existen momentos de dolor, aflicción o pérdidas que nos conducen a actos de súplica, del mismo modo surgen períodos de alegrías, fiestas o celebraciones las cuales nos convocan al reconocimiento de la honra, la honorabilidad y el esplendor del Rey de la gloria.

 El masquil concluye con una grata promesa, reflejo de su lealtad hacia su Dios y a su rey: "Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones; por lo cual pueblos te alabarán eternamente y para siempre" (Salmo 45: 17).

Duinka Leal

viernes, 16 de enero de 2026

Promesa de fidelidad

 




















"Te amaré, oh Señor,
fortaleza mía."

Salmo 18: 1

 El salmo 18 es un texto de alabanza que guarda relación con los tiempos de persecución por parte del rey Saúl contra David, hijo menor de Jesé, ungido por el profeta Samuel como futuro rey de Israel cuando era un jovencito dedicado al pastoreo.

 Al ser protegido enormemente por Jehová y su pueblo el salmista manifiesta su gratitud al Altísimo, haciéndole una promesa de su perenne adoración expresada a través de la confesión ante personas pertenecientes a otras naciones o culturas distintas a la judía, o los cánticos de alabanza. Es un salmo que exalta mucho las extraordinarias hazañas realizadas por Jehová durante una época marcada por las pugnas y contrariedades por el poder en el antiguo Israel.

 "En mi angustia llamé al Señor y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos" (Salmo 18: 6)

 De modo que nuestro patriarca celestial Jehová presenta cualidades precisas al nosotros pasar por experiencias de agobio, opresión:

 * Es la roca y castillo del hombre angustiado que no sabe adónde recurrir. Su poder de respuesta está por encima de cualquier súplica que algún creyente le haga en momentos de incertidumbre o dificultad. Por ello es el sustento del individuo con entereza.

 * Es el libertador. Su amor sin límites hacia nosotros lo lleva a producir la ruptura de los factores opresivos a nuestro espíritu, conduciéndonos a un nuevo estado definido por su estabilidad y transformación espiritual.

* Es fuerte escudo. Su auxilio nos confiere una gran protección en las adversidades amenazantes a nuestra integridad. El tiene la facultad de derribar, enaltecer, deteriorar o consolidar aquello que es objeto de su atención, a fin de que corresponda con su divino propósito.

 * Es "cuerno de salud". En la cultura hebrea la expresión "cuerno de salud" quiere decir la absoluta confianza en su protección. El cuerno representa el símbolo, fuerza, autoridad y poder que emana de Dios.

 * Es bordón y refugio cuando nos atemorizan "torrentes de Belial". Es decir, bordón significa una vara o bastón que nos ayuda a caminar con firmeza y equilibrio cuando pasamos por momentos de peligro o grandes dificultades las cuales nos pueden hacer tambalear. El alma angustiada tan solo debe acudir al amparo del Altísimo, quien siempre nos escucha. Cuando el salmista afligido dice: "y torrentes de Belial me atemorizaron" (Salmo 18: 4) expresa su fragilidad personal ante aquello que lo está abrumando completamente y no puede eludir.

 * Es el Señor. Es decir, Aquel que tiene el dominio, control y señorío sobre los elementos de la naturaleza, las personas y los extraordinarios seres celestiales.

 "Porque todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no aparté de mí sus estatutos" (Salmo 18: 22)

 Desde luego que de la misma manera que las fuerzas naturales o las celestiales reflejan el estado emocional y las metas de la divinidad, asimismo responde las peticiones de sus fieles inmersos en intensos estados de angustia desde su inconmensurable nivel.

 De acuerdo al salmista, Dios Padre ampara incondicionalmente a quien guarda sus caminos, no permite que lo domine la maldad, tiene por delante sus preceptos, no hace caso omiso a su Palabra, en fin, de quien El tiene un buen concepto desde sus alturas. Es una acción recíproca de amor procedente del Excelente Pastor a su oveja fiel.

 A la persona que hace esfuerzos sinceros de aproximación al Eterno, El le va perfeccionando sus caminos; le concede su fortaleza y señorío; lo bendice con triunfos, paz, prosperidad y protección ampliada a su descendencia; hace grandes cosas revelando su trascendental presencia, para Su glorificación.


Duinka Leal


martes, 16 de diciembre de 2025

A Dios sea siempre nuestra alabanza


"Alaben el Nombre del Señor,
porque solo su Nombre es elevado,
su gloria es sobre tierra y cielos."

Salmo 148: 13


 Este bonito y animado salmo de alabanza convoca a toda la creación a glorificar el Nombre del Señor. El salmista nos invita a reconocer con júbilo, gratitud, admiración y exaltación al que vive por los siglos de los siglos, Alto y Excelso Jehová.

 La alabanza, un acto de amor con reconocimiento

 Cuando alabamos a Dios le expresamos nuestra adoración. Así le reconocemos mediante la lectura rezada de salmos, canciones, oraciones, meditaciones, escritos, etc., lo que El significa desde sí mismo para nosotros. Le recordamos que a Él le debemos absolutamente todo, sin su presencia e influencia espiritual no somos nadie.

 Un modo particular de adorarle es honrando su Nombre; con humildad y natural reverencia invocarlo, convocándolo a que entre en nuestras vidas y se establezca con sus maravillosas cualidades, al dador de toda grata bendición.

 Al Altísimo le complace mucho que le adoremos, de hecho El lo pide a través de las Sagradas Escrituras en lo expuesto por los profetas. Tan solo a El le corresponde nuestra adoración, algo que nos retribuye con la deferencia otorgada de sus bendiciones.

 También nos anima a pensar y actuar de acuerdo con todo aquello digno de alabanza, es decir, todo lo virtuoso, noble, altruista, bondadoso, generoso, lo lleno de Dios. Proceder de esta manera gradualmente nos convierte en merecedores de Su receptividad, atención celestial. El poseedor del reino, el poder y la gloria recibe con beneplácito la alabanza de quienes hacen un sincero esfuerzo por ser espiritualmente mejores cada día, renunciando al enaltecimiento de la personalidad para darle paso al espíritu.

 "El ensalzó el cuerno de su pueblo, alabénle todos sus misericordiosos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. Alelujah " (Salmo 148: 14)

 La expresión "ensalzar el cuerno de un pueblo" se refiere a una acción simbólica de transmisión de autoridad del cielo a la tierra. El cuerno representa el peso de Su poder delegado a una persona, grupo, tribu o nación determinada con el fin de cumplir una misión providencial específica. Cuando Dios procede de ésta manera, los receptores son dotados del poderío, ascendencia o capacidad de producir cambios a partir de sus alcances concedidos. Significa Su divina intervención dirigida a transformar alguna situación de acuerdo a su aspiración.

 El salmo culmina con un firme Alelujah, lo que quiere decir: "Alabad a Yahvé, o Alabad al Señor".

Duinka Leal 


domingo, 16 de noviembre de 2025

Seguros en ti

 


"
Suba mi oración

delante de ti como incienso,

el don de mis manos

como la ofrenda de la tarde."

Salmo 141: 2

 Debemos hacer actos de súplica cuando deseamos ser atendidos pronto por el Señor. De rodillas en físico o en espíritu le rogamos su atención misericordiosa: "Por tanto a ti, oh Dios el Señor, miran mis ojos, en ti he confiado, no desampares mi alma" (Salmo 141: 8).

 El cambio de dirección de nuestra mirada espiritual concentrada en nuestros problemas, dificultades o situaciones críticas que nos embargan hacia el único ser que verdaderamente nos puede amparar constituye la mejor actitud que podemos asumir. Jehová es nuestro amigo, nuestra mayor confianza; su profundo amor conlleva a la superación de nuestros temores e incertidumbres. El escucha la oración de sus fieles y sabe mejor que nadie qué es lo más adecuado para nosotros. Con él nunca estamos solos.

 Al modo del salmista, podemos suplicarle por nuestras necesidades internas y externas también. En este salmo el orante demanda la protección del Altísimo para realizar correctos actos del habla, para preservar las benignas intenciones del corazón, para actuar en consonancia con los preceptos sagrados, para aceptar con agrado la sabia corrección o para no desear recibir ningún beneficio que proceda de comportamientos cargados de perversidad; todos aspectos eminentemente intrínsecos al ser humano.

 No obstante, igualmente clama ser protegido de los adversarios personales a fin de que prevalezca la justicia antes de ver triunfar los obstáculos que nos quieran colocar en contra nuestra, aspectos relativos a experiencias que forman parte de la vida exterior.

 Para terminar, roguemos a Dios que nuestras súplicas lleguen hasta el cielo y retornen a nosotros con Su bendita respuesta siempre esperada, siempre gloriosa, siempre piadosa, siempre de amor.


Duinka Leal

jueves, 16 de octubre de 2025

Para su gloria

 















" Moisés y Aarón
están entre sus sacerdotes,
y Samuel
entre los que invocaron su Nombre,
invocaban al Señor,
y él les respondía."

Salmo 99: 6


 Este hermoso salmo de alabanza nos habla de las trascendentes experiencias reflejadas en el Antiguo Testamento relacionadas con los Sumos Sacerdotes Moisés, Aarón y Samuel, autoridades religiosas elegidas por Jehová con el propósito de orientar a su nación.

 Seres enviados por el Altísimo, para su gloria

 El nombre de Moisés significa "sacado, extraído o salvado de las aguas". Hijo de una israelita, al nacer fue colocado en una canasta en los afluentes del río Nilo como medida de protección ya que por un edicto del faraón Ramsés los bebitos varones hebreos debían morir.

 La cesta con el neonato fue vista por la hija del faraón mientras se bañaba en el río. Llena de sensibilidad decidió criarlo como a un hijo pese a su origen hebreo. De modo que Moisés creció como un príncipe en el palacio del monarca en un tiempo caracterizado por una gran opresión esclavista al pueblo de Israel.

 Sin embargo, el destino de Moisés no era ser parte del imperio egipcio, sino que Dios tenía una misión reservada para él que era la de guiar en el futuro a los israelitas a una nueva tierra, a manera de liberación existencial del régimen opresor del antiguo Egipto hacia el propio de Israel.

 En esa tarea asignada desde lo alto Moisés no iba a estar solo. Además de ser inspirado por el Señor en todo lo que debía hacer tuvo en todo momento como principal compañía a su hermano Aarón, persona elegida para recibir instrucciones con total fidelidad y honra a Aquel que está sentado sobre los querubines en el cielo. El nombre de Aarón quiere decir "iluminado, el que trae la luz".

 Igualmente el salmista menciona al profeta, vocero y juez Samuel, cuya identidad significa "nombre de Dios". Este siervo fue de principio un hijo concedido a una sufrida madre estéril bajo la promesa de entregárselo al servicio sagrado de Jehová de por vida ante el Sumo Sacerdote Elí en el tabernáculo de Siló, único centro de adoración religiosa hebrea durante esa época.

 Allí, Samuel consagró su devoción sacerdotal. Era el período histórico correspondiente al Libro de los Jueces, previo al primer reinado de Israel, el del rey Saúl. Este admirable servidor llegó a ocupar el lugar de Elí posterior a su muerte.

 Samuel fue un alma ejemplarizante de escucha atenta, obediente a la voz de Jehová. A través de su experiencia se puede aprender que Dios Padre celestial es igualmente receptivo a las súplicas de sus fieles oidores.

 "Señor Dios nuestro; tú les respondías; Dios, tú eras perdonador a ellos, y vengador por sus obras." (Salmo 99: 8)

 Atento al clamor, amigo ayudador, alegría del triste, justiciero implacable, así es el Padre Santo para quien silencia su espíritu y lo oye con atención.

 Con el patriarca Moisés y el Sumo Sacerdote Aarón Jehová fue un sublime guía, un compasivo tolerante perdonador en sus circunstancias de fragilidad. Les traspasó su poderío sobrenatural mediante sencillos instrumentos tales como la vara milagrosa o la sangre del cordero. Les expresó su voluntad de muchas formas cargadas de simbolismo como por ejemplo cuando la nube descendía o se levantaba del tabernáculo, marcando el mismo el paso o la quietud territorial; o cuando hizo florecer portando almendras maduras el bastón de Aarón de la noche a la mañana en su ratificación a él como Sumo Sacerdote.

 Asimismo fue con el profeta Samuel, con quien siempre tuvo una comunicación muy personal. Lo bendijo con larga vida, sabiduría, paciencia, humildad; atendiendo a su clamor por la gran sequía existente en los campos de trigo israelíes les envió una vasta tormenta que dejó humedecidos todos los cultivos.

 Jehová de manera similar hizo justicia por ellos ante sus adversarios. Dominando la tierra, el fuego, el agua, las especies o los eventos bélicos les trajo calamidades a sus enemigos personales, expresándoles la fuerza de su amor.

 Los Sumos Sacerdotes son los muy bendecidos rabinos  esencialmente pertenecientes a la tribu de Leví. Ellos consagran todos sus tiempos al estudio de las Sagradas Escrituras, su mayor fuente de instrucción. Elegidos por el Altísimo obedecen humildemente a su llamado de entregar lo mejor de sí hacia el prójimo, hasta el último día de sus vidas.




Duinka Leal

martes, 16 de septiembre de 2025

Escucha espiritual con la debida reverencia



















"El Señor dará fuerza a su pueblo;
el Señor bendecirá a su pueblo con paz"

Salmo 29: 11

 
 El precioso salmo 29 es una exhortación a concederle al Rey de gloria y de majestad la debida reverencia desde una atenta escucha espiritual a su grandiosa voz.

 A Dios le agrada que lo glorifiquemos, que lo honremos y lo alabemos en nuestros genuinos actos de alabanza y adoración. Esto genera un lazo del Padre al Hijo/Hija amados, ante quien le debemos la existencia. Es un indisoluble nexo de amor, fortaleza y santidad.

 La voz de Jehová: trascendental y admirable

 El salmista expresa cómo es la voz de Jehová:

 * Es una voz prodigiosa que ejerce el dominio sobre los elementos de la naturaleza: agua, aire, fuego y tierra. Con su potente voz el Altísimo dirige los mares, los océanos, los vientos, la luz, el calor solar, al igual que los suelos, las montañas, los desiertos.

 * Es una voz con potencia que causa efectos internos en nosotros, produciendo cambios decisivos en nuestra personalidad. El Señor se asienta en lo que preside, afianzándose en cada ser que lo convoca, hasta lograr la absoluta fidelidad humana. Este proceso puede ser muy lento, gradual o con gran dinamismo, eso depende de la receptividad de cada alma a su llamado.

 * Es una voz que disuelve, restaura y fecunda. La voz del Padre integra siempre componentes nuevos a nuestra existencia los cuales nos aproximan más a El por dentro, con más cualidades o virtudes celestiales. Por esto tiende a disolver lo que no nos hace falta en nuestra vida espiritual; poco a poco vamos renunciando a todo aquello que nos produce desgaste interior, que nos atrasa y estanca en el plano del espíritu, para luego renacer desde la fecundidad que emerge por el privilegio de permanecer en su camino.

 * Es una voz con la fuerza de la victoria. Su voz es una fuerte voz cargada del ímpetu del comando, dominio, señorío, poderío. Cuando el divino Elohim se pronuncia sobre algo presenta un rasgo trascendente, infinitamente superior a la experiencia humana. De modo que es una voz victoriosa, en el sentido de que siempre su sagrada voluntad es la que se cumple, gústenos o no.

 A tono con su bendita voz, reduzcamos la nuestra siendo atentos a lo que El desea comunicarnos. Siempre lo que Dios nos diga con su voz será lo más elevado, lo más beneficioso, lo más indicado a ejecutar en nuestra vida, a fin de ser bendecidos con la heredad que El desea darnos, permaneciendo a su lado en completa paz y gratitud.


Duinka Leal


sábado, 16 de agosto de 2025

En tu presencia



"Jehová, hasta los cielos
llega tu misericordia,
y tu fidelidad
alcanza hasta las nubes."

Salmo 36: 5

 Amantísimo Dios Padre Jehová, hoy venimos ante ti para bendecirte, adorarte, glorificarte y agradecerte el permitirnos vivir y descansar en tu bendita presencia, Señor.

 Desde lo más hondo de nuestros corazones nos deleitamos con tu palabra; con una tierna reverencia te agradecemos las expresiones de tu infinita misericordia continuada en nuestras vidas; tú Señor, nuestro Santo, el multiplicador de bendiciones a tu pueblo fiel y más allá aún.

 Gracias por tu amor inagotable e incondicional que es como el sol reluciente que disipa silenciosa y sutilmente las nubes que se le aproximan; como las inconmovibles montañas de inalterable solidez; o los dulces manantiales llenos de vitalidad que nutren los cultivos a su paso.

 Eres bondadoso nuestro Señor, inmutable protector de tus naciones, ilimitado proveedor de quienes requieren tu benevolencia, puerta abierta a aquellos cautivos sedientos de tu redentora libertad. Bendícenos eternamente, Amén.


Duinka Leal


miércoles, 16 de julio de 2025

Permaneciendo en tu visión (y Parte III)

 

"Hizo salir a su pueblo como ovejas, y los llevó por el desierto como un rebaño" 

(Salmo 78: 52)

 
 Amorosamente, el Dios poderoso guió al pueblo de Israel desde Egipto hasta el desierto. Con su impresionante majestuosidad dividió las aguas del mar para que en conjunto pudieran atravesarlas arribando a su primer destino, los espacios fronterizos.

 Lo hizo todo con su alma protectora y el extraordinario poder que tiene por sobre las fuerzas de la naturaleza. Asumiéndolos como sus ovejas los condujo inspirándose en sus trascendentes pensamientos, plenos de su preciosa e infinita bondad. Cuando el Señor quiere a alguien se desborda en la absoluta entrega de su generosidad: "Los trajo después a las fronteras de su tierra santa, a este monte que ganó su mano derecha" (Salmo 78: 54).

 En su momento, bajo su dirección, les distribuyó el territorio entre las diferentes tribus hebreas a objeto de que habitasen allí mientras el guiaba el proceso de este escenario en transición, pacientemente.

"Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios" (Salmo 78: 56)

"Se enojaron con sus lugares altos, y le provocaron a celo con sus imágenes de talla" (Salmo 78: 58)


 Es posible que los israelitas se plantearan que del mismo modo que, milagrosamente bajo el resguardo del poderío de Su suprema autoridad pudieron salir auxiliados, asimismo llegarían a su definitiva morada. Cuáles obstáculos podría tener un Dios sobrenatural que envía plagas, divide las aguas o decide la hora de algo?

 No obstante, ellos llegaron fue a un árido contexto desértico que anticipaba un largo camino por recorrer. El Organizador de la creación aspiraba de sus creyentes la humilde reverencia de su gratitud; la completa reafirmación de su fe; una mayor compenetración con sus preceptos; la fabricación de su templo en donde pudieran congregarse con la intención de glorificarle, honrarle, mediante actos de Acción de Gracias. Esos eran los anhelos de Jehová.

 Quizás por no haber adquirido la suficiente resiliencia aunada a la paciencia que demanda la comprensión de que la experiencia era de una alta exigencia espiritual y de tiempo, los pobladores recayeron en el politeismo que adoraba en rituales ubicados en lugares altos imágenes de animales a los que les atribuían cualidades divinas. En esos ritos interpretaban un estilo de música acompañado con cantos tribales, tomaban bebidas que los invitaban al desenfreno sexual; hacían servicios a esas deidades por medio de sacrificios humanos con sangre, olvidando su esencia monoteísta.

 Eso despertó la ira del Grande sobre la tierra quien los dejó a su suerte: la persecución, la desolación, el apresamiento por el contrario: "Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres, y entregó a cautiverio su poderío" (Salmos 78: 60 - 61).

 Nuevamente volvió a padecer el pueblo judío a causa de la espada, el fuego, el aprisionamiento, la humillación a sus mujeres y hombres, el saqueo a sus bienes, la expropiación, el desconsuelo de la muerte por la cautividad, el distanciamiento de Jehová.

"Desechó la tienda de José, y no escogió la tribu de Efraín, sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó" (Salmo 78: 67 - 68)


 El mencionado tabernáculo de Silo, guarda relación con los lugares que tuvieron el resguardo por parte de los miembros de la tribu de Efraín durante un tiempo. Ellos no lograron contener a sus férreos enemigos opresores; pasando al cautiverio, muchos de ellos fueron vilmente masacrados. El sagrado recinto de adoración estuvo ubicado en la actual Samaria, en Cisjordania, Israel, siglos antes de que fuera trasladado a Jerusalén.

 La referida experiencia de la amarga pérdida del tabernáculo de Silo indudablemente fue un acontecimiento crucial que favoreció notablemente el ascenso al poder de la tribu de Judá bajo la dirección de David, mucho tiempo después.

 El sentir judío de defensa territorial patrimonial muy característico del pueblo hebreo fue una misión militar que le tocó asumir a David y a su equipo, algo que logró con gran éxito. En su trabajo como gobernante rey de Israel fue reafirmada la devoción a Jehová para que su nación siguiera sus preceptos.

 Que permanezcamos en su visión es algo que el Amantísimo Señor desea que hagamos siempre. El necesita una fiel, obediente, desinteresada comunidad que proceda naturalmente, a tono con su espíritu, porque por nosotros obra eternamente.


Duinka Leal