" Porque el justo Señor
amó la justicia,
al recto mirará su rostro."
Salmo 11: 7
Este salmo de instrucción que exhorta a seguir la justicia y la rectitud espiritual inicia con una dedicatoria a Jehová llamándolo el "Vencedor", en quien el salmista se identifica plenamente particularmente en tiempos de adversidades.
En este sentido, seguir fielmente a Dios significa desarrollar en nosotros las virtudes que El desea que cultivemos, de modo que nuestro proceder sea de su agrado como expresión de amor y reverencia. El Padre ama la justicia y el recto proceder, por tanto siente un amor muy especial por aquellas personas inclinadas a ser justas y rectas en sus vidas cotidianas.
Honrar la justicia y la rectitud es amar a Dios
Querer ser justos y rectos representa abrazar valores supremos los cuales nos ayudarán a actuar con equidad, altitud, equilibrio, mesura, a la manera que el Altísimo aspira que procedamos para convertirnos en agentes de paz y bendiciones. Para ser así debemos:
* Darle a El la prioridad: ante todo primero Dios y lo que a Él pertenece en nuestra alma, mente, experiencia ordinaria, en el día a día.
* Considerémonos sus hijos comportándonos como a Él le agrada: pensando y actuando siempre en lo que sea lleno bondad, luz, vida, paz, amor, misericordia, santidad, haciéndonos dignos de su gracia.
* Reafirmar lo espiritualmente fructífero que pueda haber en nosotros por medio de acciones inspiradas en la Palabra: así somos personas sinceras por dentro y por fuera procediendo de acuerdo con las Sagradas Escrituras en espíritu y en verdad.
* Ser seres humanos éticos: un adecuado sentido de la justicia y rectitud nos guía a tomar las decisiones correctas ante situaciones que requieran fijar posiciones conclusivas favorecedoras de la paz o restauradoras de la armonía, poniéndole término a situaciones de conflicto.
* Tener una absoluta confianza en el Señor aunque estemos amenazados por el derrumbe y la adversidad. Debemos ratificarle nuestra total confianza, nunca huir de lo que nos afecta como si estuviéramos desprovistos de su asistencia: "En el Señor he confiado. ¿Cómo dices a mi alma: Escapa al monte cual ave?" (Salmo 11: 1). Tengamos en la actitud de espera la manifestación de nuestra fe.
* Nunca proceder contra alguien a sus espaldas, ni dirigirnos a hurtadillas para tomarlo por sorpresa, ni saquearle sus bienes o pertenencias personales con o sin violencia: de acuerdo al salmista esto es algo aborrecible para Dios, en quien siempre reina la justicia y la rectitud.
* Recordarnos siempre que somos sus amados, descendientes espirituales del patriarca Abraham, su fiel nación: esto fortalece nuestra identidad esencial con Dios Padre eterno, lo que hace más firme en nosotros los principios de justicia y rectitud.
Siempre tengamos presente que amar lo que Dios ama nos acerca mucho al Señor, quien habita entre nosotros a través de su Espíritu, aunque se encuentre en su templo celestial. El prueba al justo desde su amor inefable para luego, una vez superada la experiencia, le dedica amorosamente su atención a fin de bendecirlo con la gratísima percepción de su presencia.
Duinka Leal

No hay comentarios:
Publicar un comentario