"Canten al Señor,
ustedes sus fieles,
alaben su santo nombre."
Salmo 30: 4
"Pues su ira dura solo un instante,
pero su favor perdura toda una vida!
El llanto podrá durar toda la noche,
pero con la mañana
llega la alegría."
Salmo 30: 5
Este precioso salmo de canción es un hermoso texto de alabanza a Jehová ante el templo sagrado para adorarle. También lo es de Acción de Gracias al Eterno Ayudador del hombre que cree en El y que ha sufrido terribles dolencias, por lo que no le ha quedado más salida que refugiarse únicamente en el Padre celestial para, con su ayuda, lograr trascender esas duras circunstancias.
El texto comienza con una expresión de exaltación por haberle concedido el triunfo frente a las adversidades, devolviéndole la vida y la salud al impedirle la muerte en la fosa: "Te exaltaré, Señor, porque me rescataste; no permitiste que mis enemigos triunfaran sobre mí. Oh Señor mi Dios, clamé a ti por ayuda, y me devolviste la salud. Me levantaste de la tumba, Oh Señor, me libraste de caer en la fosa de la muerte" (Salmo 30: 1 - 3).
Con un ánimo alegre convoca a su comunidad a alabarle congregados, ya que es la fuente de alegría y consuelo tras la aflicción: "¡Canten al Señor, ustedes los justos! Alaben su santo nombre" (Salmo 30: 4).
"Pues su ira dura solo un instante; pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría" (Salmo 30: 5)
El salmista manifiesta claramente la conciencia de la transitoriedad característica de las duras pruebas de la vida, aunque sean procesos inevitables que debemos sufrir es menester tener bien presente que el inagotable amor del Señor de alguna manera se manifiesta asistiéndonos, y luego lo hará derramándonos un caudal de bendiciones muy superiores al dolor sufrido. El nos acompaña tanto en la tristeza como en el sufrimiento, nunca se olvida de nosotros.
Bajo esta consideración, adquirir la comprensión del tiempo de Dios es esencial para quienes deseamos alcanzar una sólida madurez espiritual. Todos deseamos que las épocas de dificultades, penurias y aflicciones sean bien breves y los tiempos de dicha, triunfos, felicidades y prosperidad sean los más largos posibles, como lo comparte el salmista sin embargo es preciso desarrollar la paciencia en la oración, la tolerancia, la humildad, la entereza y la integridad personal cuando nos toca afrontar las temporadas difíciles las cuales, gracias a lo expresado en este salmo, siempre serán de naturaleza momentánea para la gloria del Altísimo, dueño del tiempo.
Para concluir, nunca olvidemos que Jehová es el Dios de la esperanza y El siempre está en capacidad de cumplir absolutamente aquello que ha visionado para nosotros. El sabe cómo, cuándo, dónde y para qué se le pondrá término a esos áridos períodos de duelo o tristeza a fin de que le glorifiquemos con las múltiples alabanzas llenas de gratitud, alegría y gozo espiritual propias de una feliz humanidad: "Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría, para que yo te cante alabanzas y no me quedé callado. Oh Señor, mi Dios, ¡por siempre te daré gracias! (Salmo 30: 11 - 12).
Duinka Leal

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