viernes, 16 de octubre de 2026

Dependientes de su gracia

 




















"Señor, oye mi oración, y venga mi clamor a ti."

Salmo 102: 1

"Pero tú siempre eres el mismo; tú vivirás para siempre."

Salmo 102: 27


 Este salmo de súplica durante los tiempos de desolación hebrea por la destrucción, cautiverio y apresamientos de Jerusalén nos transmite una muy valiosa enseñanza, vale decir, asumir la actitud de reconocer la supremacía del Señor al momento da hacerle un pedido suplicante en circunstancias de gran angustia.

 El salmista primero describe ampliamente su estado de padecer un sufrimiento grande desde un corazón herido que incluso le ha generado experiencias orgánicas de pérdida del apetito, honda depresión o soledad existencial debido al incremento de múltiples adversidades, las cuales han opacado sus días: "No escondas de mí tu rostro en el día de la angustia; inclina a mí tu oído; apresúrate a responderme el día que te invocare. Porque mis días se han consumido como humo, y mis huesos cual tizón están quemados. Mi corazón está herido y seco como la hierba por lo cual me olvido de comer mi pan" (Salmo 102: 2 - 4).

 Desde su experiencia, el orante nos enseña a:

 * Suplicarle al Padre celestial a partir de nuestra insignificancia personal ante El, reconociéndolo como Jehová el Dios eterno, con la comprensión de nuestra transitoriedad y vulnerabilidad humana: "Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación" (Salmo 102: 12).

 * Exaltarlo anticipándonos con fe y entusiasmo a una respuesta digna de su gloria, de su esencia misericordiosa: "Te levantarás y tendrán misericordia de Sion, porque es tiempo de tener misericordia de ella..." (Salmo 102: 13).

 * Glorificarle porque su poderío es piadoso con el humilde quien a El clama: "por cuanto Jehová habrá edificado a Sion, y en su gloria será visto; habrá considerado la oración de los desvalidos, y no habrá desechado el ruego de ellos" (Salmo 102: 16 - 17).

 * Hacer de sus obras de misericordia para con nosotros una experiencia que pasará a la posteridad, con fines formativos: "Se escribirá esto para la generación venidera; y el pueblo que está por nacer alabará a Jah" (Salmo 102: 18).

 * Recordar Su clementísimo carácter, liberador, rico en misericordia: "porque viendo desde lo alto de su santuario, Jehová miró desde los cielos a la tierra, para oír el gemido de los presos, para soltar a los sentenciados a muerte" (Salmo 102: 19 - 20).

 * Manifestarle absoluta reverencia por ser el Dador de todo bien perfecto: "Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti" (Salmo 102: 28).

 Este instructivo salmo pleno de emotividad representa un hermoso modo de suplicarle al Altísimo mediante diferentes expresiones glorificadoras, asumiendo con total humildad que ante El somos seres completamente subordinados, dependientes de su gracia.


Duinka Leal


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