Poema inspirado en el maravilloso "Libro de los Salmos", dedicado a la Mujer.
Bienaventurada mujer
siempre de espíritu encantador;
porque la fortaleza de tu ser
descansa plenamente en el Señor.
Con entera fidelidad
le encomiendas tu camino;
aceptas con plena humildad
lo que para ti El ha decidido.
En sus eternas palabras
diariamente te deleitas;
por ello desde el alma celebras
las peticiones de tu corazón, manifiestas.
No te cansas de alabarle, de bendecirle,
de honrarle, de glorificarle;
y El no cesa de abrigarte, de escucharte,
de ampararte, de infinitamente amarte.
Le debes al Señor, mujer querida,
sus misericordias cada día;
es que eres muy bendecida
por hacer de El, tu principal fuente de alegría.

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