"Alabad al Señor,
porque es bueno;
porque para siempre
es su misericordia."
Salmo 107: 1
"Alaben al Señor
por su misericordia;
y sus maravillas
para con los hijos de Adán."
Salmo 107: 8
El precioso salmo 107 destaca la misericordia del Señor Jehová manifestada como respuesta a las súplicas de su pueblo en medio de circunstancias que le han originado un gran pesar, por lo cual el salmista les solicita a sus siervos la realización de alabanzas, que ellos difundan con alegría las proezas que el Altísimo ha hecho para con sus creyentes; que sea exaltado ante su comunidad y alabado con júbilo en presencia de los ancianos congregados.
La misericordia del Altísimo: compasiva, redentora, restauradora
La palabra misericordia quiere decir "amor compasivo" el cual se apiada de la persona que está sufriendo una dura situación de necesidad, fragilidad emocional o vulnerabilidad colectiva, únicamente capaces de ser superadas por la intervención directa del Padre celestial, "el Dios que ve y oye" a sus fieles durante difíciles momentos de aflicción. Etimológicamente el término procede del latín "misereor" que quiere decir tener compasión, y "cordis", que significa corazón. La misericordia representa una de las cualidades esenciales del Señor.
La acción misericordiosa de Dios presenta un atributo redentor así como restaurador, de liberación de aquello que está oprimiendo, asfixiando o limitando a ese ser humano a objeto de renovarle la experiencia de acuerdo a las disposiciones divinas, a la sagrada voluntad de Aquel que nos mira con amor por causa de nuestras limitaciones naturales para resolver episodios críticos que se nos presentan en la vida.
"Los hijos de Adán": los descendientes del primer ser humano creado por el Señor
El salmo hace referencia repetidas veces a la expresión "los hijos de Adán", primer hombre creado del polvo por el Señor recibiendo luego su aliento de vida; concebido a su imagen y semejanza a los fines de que cuidara y gobernara a su creación; progenitor de la humanidad entera destinado a multiplicar la especie humana.
En particular, el salmista hace alusión a la nación de Israel en los tiempos del éxodo de los habitantes hebreos desertores de Egipto hacia la "Tierra prometida": "Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en dónde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Y clamaron al Señor en su angustia, los libró de sus aflicciones" (Salmo 107: 4 - 6).
Lo que Dios hace cuando se le invoca con sinceridad
Atendiendo al salmo, Dios obra por nosotros cuando sinceramente se le clama para liberarnos de la calamidad:
* Nos produce una liberación, una ruptura de la anterior relación causa - efecto hacia una nueva experiencia llena de Su gracia: "Luego que clamaron al Señor en su angustia, los libró de sus aflicciones" (Salmo 107: 13).
* Nos muestra la dirección correcta que debemos seguir hacia lo destinado por El para nosotros: "Los dirigió por el camino derecho, para que vinieran a la ciudad de habitación" (Salmo 107: 7).
* Nos da de su plenitud hasta quedar satisfechos: "Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien el alma hambrienta" (Salmo 107: 9).
* Nos traslada a un nuevo espacio reflejo de sus aspiraciones: "Los sacó de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones" (Salmo 107: 14). Dios es el único dueño de todos los espacios existentes en el universo y sabe, ciertamente, cuál debe ser nuestra próxima dimensión de desenvolvimiento más que ninguna otra persona. Por ello debemos aprender a esperar pacientemente en El, mientras a su debido tiempo nos va revelando su propósito.
* Nos asiste destruyendo por nosotros aquello imposible de combatir por nuestras propias fuerzas: "Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro" (Salmo 107: 16).
* Nos bendice a través de la virtud sanadora liberadora de sus Sagradas Escrituras: "Envío su palabra, y los curó, y los libró de sus sepulturas" (Salmo 107: 20).
* Nos favorece orientando de nuestro lado el orden o el movimiento de las circunstancias, o los siguientes procesos decisionales. Cuando le pedimos ayuda al Señor frente una situación irresoluble para nosotros, El sabrá cómo proceder, algo que nosotros no sabremos hasta que nos llegue el justo momento de conocer su respuesta: "Hace parar la tempestad en sosiego, y sus ondas cesan. Se alegran luego porque se reposaron; y El los guía al término de su voluntad " (Salmo 107: 29 - 30).
* Nos conduce donde podemos ser fructíferos en el contexto elegido por El para que podamos ser espiritualmente benefactores, prósperos, expansivos: "y siembran campos, y plantan viñas; y rinden fruto de aumento. Y los bendice, y se multiplican en gran manera..." (Salmo 107: 37 - 38), ya que es el Divino plantador.
Similar a "los hijos de Adán", sin duda es todo un honor considerarnos dependientes de Dios, de su inmensa misericordia, en especial durante etapas áridas por las que hemos tenido que atravesar, lo que representará una valiosa oportunidad para desarrollar una fe más sólida que le otorgue mayor firmeza a nuestro espíritu.
Duinka Leal

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