Cada niño sueña con muchas cosas; es la infancia la etapa en la cual naturalmente los menores tienen el hábito de soñar en grande, sin límites...
Con amor debemos transmitirles que los sueños estarán en sus manos si cultivan la disciplina, la esperanza, la fe en el Padre celestial, el desarrollo de los talentos personales, la perseverancia y la motivación para lograrlos...
También es esencial ayudarles a que alcancen sus metas en su vida cotidiana, especialmente las relacionadas con sus tareas escolares...
De sus padres, representantes o responsables deben aprender a adquirir la paciencia, la fortaleza ante las dificultades que se nos presentan en la vida, la responsabilidad así como una visión racional de aquello realmente posible de alcanzar...
Es nuestro deber que ellos se sientan capaces, victoriosos, triunfadores, poseedores de una natural aptitud para tener éxito, con la bendición de Dios.
Duinka Leal

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